22 enero 2009

El equipo Hoyt, invencible...


La mayor historia de superación que conozco es la de la familia Hoyt, los padres de Rick siempre hicieron todos los esfuerzos para que fuera un chico normal a pesar de su severa parálisis cerebral, el día que Rick convenció a su padre para correr una carrera benéfica empezó una larga trayectoria deportiva, ya que cada vez buscaban retos más dificiles hasta realizar una de las pruebas más duras del mundo el Iron Man (3.800 m de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera), y eso que Dick, su padre apenas tenía resistencia corriendo, no sabía nadar y desde los 6 años no montaba en bicicleta.

El video es muy emocionante con imagenes de los Hoyt desde su infancia hasta la disputa de un Ironman que a pesar de realizarlo en más de 17 horas la espectación era máxima, ponle sonido y ten el pañuelo cerca...


video



Cuando nació Rick, en 1962, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello y cortó el flojo de oxígeno a su cerebro. A Dick y a su esposa, Judy, se les dijo que no había esperanza de que su hijo se desarrollara.“Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, me dijo Dick. “Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos ahora, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”. Un grupo de ingenieros de la universidad de Tufts iniciaron la construcción de una computadora interactiva que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar (para esto utilizaron 5000 US$ que la familia logró juntar en 1972). Un cursor se movía por una pantalla llena de filas de letras, y cuando el cursor alumbraba la letra que Rick quería, el apretaba un switch con la parte lateral de su cabeza.Cuando trajeron la computadora por primera vez a casa, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra hablada”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “Vamos Bruins!” Los Boston Bruins estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo los juegos de hockey al igual que el resto. “Así aprendimos que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta Dick.


En 1975, Rick fue finalmente admitido en una escuela pública. Dos años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas para un jugador de lacross local que se había quedado paralítico en un accidente. Dick, quien definitivamente no era un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron al lado del último, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”. Este descubrimiento de Rick se transformó en un nuevo horizonte abierto para él y su familia, y así el “Equipo Hoyt” empezó a competir en más y más eventos. Rick me habló sobre el proceso de transformación utilizando su ya familiar, pero dolorosa, técnica de seleccionar letras del alfabeto:“Lo que quiero decir cuando digo que no me siento discapacitado cuando compito es que soy como cualquier otro atleta, y creo que muchos otros atletas se sienten de la misma manera. Al inicio nadie me hablaba. Sin embargo, después de unas cuantas carreras, algunos atletas se me acercaban y empezaban a hablarme. Durante los primeros días, un corredor, Pete Wisnewski, hacía una apuesta conmigo en cada carrera sobre quien de los dos ganaría. El perdedor colgaría el número del ganador en su cuarto hasta la siguiente carrera. Ahora muchos atletas se me acercan antes de las carreras o triatlones para desearme suerte”Es difícil imaginar la resistencia que encontraron los Hoyt al inicio, pero la actitud cambió cuando entraron a la Maratón de Boston en 1981, y terminaron en el primer cuarto del campo. ”Nadie quería a Rick en una carrera de caminos. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no esta educada, y nunca habían visto a nadie como nosotros. Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que era una persona como cualquier otra. Además, él tiene un gran sentido del humor.”Después de 4 años de maratones, el equipo Hoyt intentó su primera triatlón, por lo que Dick tuvo que aprender a nadar. “Me hundí como piedra al inicio”, recuerda Dick sonriendo, “y no me había subido a una bicicleta desde que tenía 6 años.”Con una bicicleta adaptada para cargar a Rick en el frente, y un bote atado a la cintura de Dick mientras nadaba, los Hoyt llegaron segundos - contando desde el último, jejeje - en la competición que se llevó a cabo el día del Padre en 1985.“Ese fue mi regalo de Día del Padre de Rick”, dice Dick. Desde esos días continúan compitiendo, en casa y en el extranjero. Generalmente tratan de mejorar sus tiempos de llegada. “Rick es el que me inspira y motiva por la manera en que ama competir y los deportes”. Rick contesta diciendo: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez que se decide a hacer algo, hace lo posible por lograrlo, no importa que sea. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, papá entrenó, hasta 5 horas al día, 5 veces a la semana, incluso cuando estaba trabajando”.



Hasta junio del 2005, el Equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 Triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman), 20 Duatlones y 64 Maratones, incluyendo 24 Maratones de Boston consecutivas. Ellos además han manejado bicicleta y corrido a lo largo de los Estados Unidos en 1992, una jornada de 3,735 millas que les tomo 45 días.Los Hoyt pueden ver el efecto que causan en discapacitados, por las actitudes de las personas hacia los discapacitados física y mentalmente. “Eso es grandioso” dice Dick, “la gente tan solo necesita ser educada. Rick esta ayudando a muchas otras familias en su lucha por ser incluidas en la sociedad”.



Otros logros de Dick, además de los deportivos, incluyen su ingreso a la Universidad de Boston, de donde se graduó en 1993 con un grado en educación especial. A eso le siguió, unas semanas después, el ingreso a otra maratón en Boston. “El día de la maratón de Boston, en el camino había gente con letreros que decían: Felicidades por tu graduación!!!”Rick ahora trabaja en el laboratorio de computación de la escuela de Boston ayudando a desarrollar un sistema llamado “Ojos de Águila” mediante el cual objetos mecánicos (como una silla de ruedas) podrán ser controlados por una persona paralítica mediante el movimiento de sus ojos. Juntos, los Hoyt no solo compiten en maratones, sino que también acuden a tours de charlas motivacionales, difundiendo su inspiración a todo tipo de audiencias en todo el país.Rick confía en que su visión - y la dedicación de su padre - son una fuerza a valorar en un mundo que muchas veces divide y excluye. Finalmente Rick dijo: El mensaje del equipo Hoyt es que cada uno debe ser incluido en la vida diaria”.
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20 enero 2009

Che Guevara, el deportista

Este mes se cumplen 50 años de la entrada del Che en la Habana despúes del triunfo de la revolución, es uno de los íconos del siglo XX, pero lo que la gran mayoría desconoce es su pasión por el deporte, además de médico, trabajó como caddie del club de golf cercano a su casa, fundó una revista deportiva, trabajó de periodista deportivo para una agencia, recorrió casi toda Argentina, con una bicicleta y la ayuda de un pequeño motor y más adelante recorrería en moto gran parte de sudamérica, donde forjó su espiritu revolucionario después de ver la realidad del continente, como se puede ver en la recomendable película diarios de una motocicleta, también desarrollo la práctica deportiva como terapia psicológica para los enfermos de la leprosería peruana donde estuvo residiendo.
A parte de todo eso práctico gran cantidad de deportes como la natación, el golf, montañismo, boxeo, ping-pong, tenis, fútbol, ajedrez, rugby, aviación, navegación, tiro, pesca, patín, hípica, béisbol, voleibol y báloncesto. ¿Se pueden realizar todas estas actividades en una sola vida? Sí, se puede. Porque Ernesto Guevara Serna, el Che, se desempeñó con mucha tenacidad y esfuerzo en cada una de ellas.

En su infancia, en su adolescencia y también en su adultez. La relación entre el deporte y Guevara fue muy estrecha. Casi como un romance incondicional. Por necesidad, por placer y, sobre todo, por convicción. Como en sus inocentes dos años , cuando se descubrió que padecía de asma. O en su adolescencia rebelde, en la que conseguía todo lo que se proponía. O en la madurez , cuando utilizó al deporte como herramienta de su andar.


En 1928 nació Ernestito, hijo de padres deportistas, amantes del campo y de la vida en la naturaleza, se crió en plena actividad de su madre como nadadora. Porteño, el pequeño Ernestito tuvo un ataque gravísimo a los dos años. Era asmático y el doctor recetó actividad física para el niño. A los cinco, ya había aprendido a nadar con mucha habilidad y coordinación. En esa época, la familia Guevara se había instalado en Alta Gracia, Córdoba, adonde se habían trasladado para que su hijo respirara aire fresco y así apañar la enfermedad que dañaba sus pulmones.


Además de la natación se interesó por el golf. Vivía muy cerca del campo de la ciudad y hasta fue caddie. " Ernestito llegó a ser un excelente jugador de golf ", escribió alguna vez su padre, textual que se puede leer en el libro La Patria Deportista, del periodista Ariel Scher.Las historias del Chancho, ya conocido como el Pelado en sus primeros años de la escuela primaria, con el deporte se suceden una a otra. Es que el gusto por la práctica de Ernesto era apasionada. En la Escuela en los partidos de fútbol siempre se ponía de portero

CHE y el Rugby
Sin embargo, no hay dudas de que el rugby fue la actividad a la que más se dedicó. Al conocer a los hermanos Granados, en Córdoba, el Pelado pasó a ser apodado Fuser . No sólo en eso cambió Guevara sino que de esa manera se formó como hombre. Alberto, el mayor de los Granados, era entrenador en el club Estudiantes y fue el que le enseñó a jugar, "Mirá, Pelado - le dijo Granados -, acá el examen de ingreso consiste en saltar por arriba de un palo y caer con el hombro. Los que vienen al rugby para hacer pinta no se animan. Los que quieren jugar pasan la prueba. Ahora te toca a vos.". Guevara tomó carrera, dió el primer salto y ofrendó su hombro al suelo. Casi sin respirar, inició la segunda carrera, pegó el segundo salto y de nuevo fue al piso. Se levantó y reiteró el ciclo. Granados rememora: "Si no le digo basta, todavía se está tirando...". El aprendizaje le proporcionó a Guevara un tackle muy bueno, bastante heterodoxo. No tomaba al contrario de la cintura sino casi a la altura de los hombros. Era un tackle violentísimo que realizaba como wing o como ala, sus puestos iniciales. Poco a poco dejó de ser el Pelado para recibir un nuevo bautismo. Ahora era el Furibundo Serna, un apodo que articulaba su energía enorme para jugar con el apellido de su madre. Luego, Furibundo Serna fue apocopado en Fuser, porque la dinámica del rugby exigía un seudónimo más corto. Guevara casi no faltaba a los entrenamientos nocturnos en el estadio provincial. Como eran los estudiantes los que jugaban al rugby todos los clubes practicaban de noche. Mientras esperaba su turno en la cancha, Fuser se acomodaba contra uno de los dos faroles que iluminaban el predio y emprendía un rito que no todos comprendían. Revolvía sus cosas, sacaba un libro y leía. Leía sin parar. Pasó por el club Estudiantes de Córdoba y luego a Buenos Aires. Se inscribió en el SIC y su padre quiso impedir que siguiera practicando un deporte demasiado rudo para un niño con asma. "Viejo, me gusta el rugby. Y aunque reviente lo voy a seguir practicando", explicó el entonces Ernestito y continuó su carrera como rugbier en Yporá para pasar luego a Atalaya. Pero además lo inició como periodista. Fue el fundador de la revista Tackle , la tercera especializada en el deporte. Posteriormente el trío deporte-Guevara-periodismo funcionaría a la perfección. En 1955 consiguió trabajo en Agencia Latina y cubrió los Juegos Panamericanos de México. Pero ya para esa época el deporte cumplía otro rol en la vida del emergente Che.

En 1951 realizó su primer viaje importante. Recorrió Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis y Córdoba. Eso le valió una aparición en El Gráfico promocionando la "excelente calidad" del motor de la motocicleta en la que había se había montado por más de 4.000 kilómetros. Pero marcó un cambio en la vida deportiva. Ya su habilidad física le servía para atravesar Sudamérica de punta a punta . Con un partido de fútbol se hizo amigo de unos muchachos en Bolivia, con el básquetbol entabló relaciones con unos militares peruanos; navegó por el Río Amazonas.

También en 1955 y desde México, Guevara envió a su madre una carta en la que narraba el hallazgo de un nuevo deporte: "Mi vida extramédica continúa en un monótono ritmo dominguero, jalonado por hazañas como las de subir al Pocatépetl (al fin le vi las amígdalas a la Pacha Mama), volcán tutelar de México que tiene 5400 metros; honradamente, para mí fue fácil y apasionante". El deporte se había convertido en supervivencia y había dejado de ser una necesidad lúdica.




El Che fue el máximo impulsor del ajedrez en Cuba, sintió siempre una gran admiración por José Raúl Capablanca; Para el guerrillero “el ajedrez es un educador del raciocinio” pues define los valores de análisis, concentración y autocontrol que caracteriza muchas veces el carácter de todo aquel que lo juega o practica. Guevara pasó por el fragor de la Sierra Maestra con un fusil entre los dedos y un tablero de ajedrez a mano.Salió segundo dos veces en los campeonatos del Ministerio de Industrias (del que era titular) y participó en los torneos del Instituto de Deportes y Recreación (INDER), en los que ascendió de la tercera a la primera categoría. Jugó partidas simultáneas contra varios de los mejores jugadores de la época (Víctor Korchnoi, Miguel Najdorf, Mijail Tal) y se dio el gusto de vencer al maestro nacional cubano Rogelio Ortega. El desafío con Najdorf se produjo en La Habana en 1962. Constituía una revancha. Guevara, joven y anónimo, había hecho tablas con Najdorf en Mar del Plata, en 1949. En el segundo duelo aquel muchacho ya era comandante y famoso pero la partida volvió a terminar sin vencedores.
Siempre consideró que el deporte era un elemento fundamental en la construcción de una nación
El Che de la Cuba revolucionaria resaltó el valor del deporte.

Después, el planeta completo hizo sitio a la leyenda y la leyenda abarcó al deporte. La prensa divulgó que un equipo peruano salió a la cancha con una foto del Che. Otros testimonios recogieron el caso de un club de rugby donde por portar esa misma imagen en su camiseta una persona fue obligada a cambiar de atuendo. La revista Jaque Mate, órgano oficial de la Federación Cubana de Ajedrez, lo homenajeó con un número especial. En la nota editorial decía: "El Che no sólo fue un símbolo y un estímulo para la lucha por la liberación nacional y un constructor de la primera revolución socialista de América sino que además su presencia constituyó un aliciente de inocultable valor para el naciente movimiento deportivo".
En los años noventa, simpatizantes de varios clubes argentinos mezclaron entre las banderas distintivas de sus equipos algunos estandartes con la cara de Guevara. En octubre de 1994, la policía hirió a un seguidor de Huracán que se resistía a entregar su bandera. Nadie explicó por qué la imagen del Che no podía exhibirse en una cancha de fútbol. También por esa época un grupo de hinchas de Rosario Central mandó a La Habana una camiseta del club como ofrenda. Finalmente, William Gálvez publicó en Cuba Che Deportista, un libro emotivo y prolijo, que recorre exhaustivamente la biografía deportiva del Che.



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El secreto de Obama


Parece como si todo los problemas de la humanidad los fuera a solucionar el actual presidente de los Estados Unidos y es que su simpatía, elegancia, trayectoria, orígen y oratoria ha hipnotizado no sólo a los americanos si no a casi toda la población mundial. Cómo puede una persona soportar toda esta presión y mantener su capacidad de trabajo y simpatía, especialmente durante la maratoniana campaña electoral, Barack nos da la solución:
"Hago ejercicio antes de empezar el día", le dijo Obama, de 47 años, a la revista Men´s Health en una entrevista publicada en la edición de noviembre. "Siempre le robo un rato al sueño para ejercitarme. Por lo general, le dedico al ejercicio unos 45 minutos, seis días por semana. Hago pesas un día y ejercicios cardiorrespiratorios al día siguiente."
Según dijo, preferiría ejercitarse durante 90 minutos.
Durante la campaña, incluso en los momentos más complicados, Obama estableció como prioridad empezar su día con ejercicio. Eso, con frecuencia, significaba que una pequeña caravana de agentes del servicio secreto y de periodistas lo seguía todos los días hasta algún gimnasio local.
Su actividad física preferida es el básquet, deporte que se convirtió en una especie de ritual de su campaña. Adquirió la costumbre de lanzar la pelota al aro con sus amigos el día de cada una de las elecciones primarias, y la costumbre se mantuvo en acontecimientos importantes como su discurso de aceptación en la Convención Nacional Demócrata y en el día de las elecciones generales.
"Es muy bueno; sabe jugar, entiende el juego y está maravillosamente en forma", dijo el tesorero del estado de Illinois, Alexi Giannoulias, un amigo que jugó profesionalmente al básquet en Grecia y que con frecuencia acompaña a Obama en la cancha.
En la Casa Blanca, el presidente electo puede seguir con su rutina de básquet en el patio descubierto, y ha bromeado acerca de la posibilidad de reemplazar la cancha de bowling por una de básquet cubierta.
Michelle es igualmente devota del ejercicio, y le dijo a la revista People que sus sesiones en el gimnasio son de 90 minutos, tres veces por semana.


El apoyo del deporte en las elecciones


















Sus apoyos van más allá de su pasión confesable por las canchas de baloncesto. De hecho, es el único de los aspirantes en las primarias que aparece en la «hoopedia» de la NBA por su pasado como jugador de básquet. Obama fue un aceptable jugador (mide 1,87), rápido y con buena mano izquierda, que ganó el campeonato estatal con su escuela (Punahou, Honolulú). Eran los tiempos de un casi adolescente que idolatraba a Julius Erving, a quien admiraba en un enorme póster en su habitación.
Ese pasado, sin duda, le ha ayudado en su victoria electoral. Entre sus apoyos están, por ejemplo, el mítico «23» -Obama jugó con ese número- de los Bulls de Chicago, Michael Jordan (2.100 dólares, aparte de los 10.000 que puso para que ganara en Illinois), «Magic» Johnson (2.300, el tope que se puede dar a título personal), el técnico de los Lakers, Phil Jackson (2.300), Charles Barkley (sólo de palabra), Abe Pollin, «capo» de los Wizards de Washington (2.300), el dueño de los Celtics de Boston, Wyc Grousbek, y varios jugadores de la NBA, entre ellos Grant Hill (Suns de Phoenix), Josh Childress y Marvin Williams (Hawks de Atlanta, 2.300), Mike James (Rockets de Houston) o Stephon Marbury (Knicks de Nueva York). Las recaudaciones de Obama se acercan a los 40.000 dólares, con aportaciones de figuras del fútbol americano (Eagles de Filadelfia, Cowboys de Dallas, Bengals de Cincinnati, Steelers de Pittsburgh o Broncos de Denver) o del béisbol (Derrek Lee, de los Cubs de Chicago).

Además de estos apoyos económicos ha tenido los apoyos políticos explícitos de figuras con Tiger Woods y Lebron James


Y encima es del Cadiz...
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18 enero 2009

El instinto deportivo

Considero que el deporte es una estandarización cultural de algunos de los instintos más primarios y arraigados en la raza humana, del más importante de todos, el de supervivencia derivan el resto, es evidente que la caza, la lucha o la evasión en la actualidad no son indispensables para la supervivencia en las sociedades industrializadas, pero si que lo han sido en etapas anteriores, donde correr, saltar, lanzar, nadar, luchar, etc. podían alargar los años de vida.

Otros instintos adheridos a la supervivencia existentes en el deporte como la agresividad, la competencia, afán de superación también tienen su relación a las pulsiones sexuales y al instinto de perpetuar la especie y es visible en los ritos de otras especies animales y está sustentado en la teoría de Darwin de la evolución y la selección natural. Es inherente al deporte de competición cierta agresividad, además del carácter competitivo y el objetivo continuo de mejorar continuamente y el anhelo de batir records.




Esta teoría sería más valida para deportes individuales y de adversario, pero también está claro que nos unimos para luchar contra un enemigo: según De Waal en un origen la hostilidad hacia fuera del grupo habría reforzado la solidaridad interna al punto de hacer surgir la moralidad, con la ironía de que ésta sería el resultado de la guerra: de hecho, la primera herramienta para reforzar el tejido social. Así, la moralidad resulta más enraizada en el sentimiento que en la cultura o la religión. Sería un producto del mismo proceso de selección que formó nuestro lado competitivo y agresivo, capaz de destruir el planeta y a otros seres humanos, aunque posea también reservas de amor y empatía más profundos que nos empuje a socializarnos y a formar equipos.










Otro instinto que parece salir a relucir en la infancia es el del juego que parece ser fundamental en su etapa formativa para el aprendizaje de roles y situaciones que se encontrarán más adelante, sin lugar a dudas el aspecto lúdico del deporte es de enorme importancia.


Parece entonces que las pasiones que desata el deporte pueden tener su explicación en los instintos que simboliza, y de ahí la enorme dimensión que ha adquirido en la actual sociedad que ha canalizado sus pulsiones más primitivas por medio del deporte, bien en su práctica o en su seguimiento como hincha o aficionado.








Aún más relevancia está teniendo y tendrá en un futuro el deporte y la práctica de actividad física como respuesta a la evolución de las sociedad hacia el sedentarismo y aislamiento de la realidad, la especie humana tendrá que realizar actividades que le devuelva su esencia y salud por medio del movimiento, la socialización con otras personas y el contacto con la naturaleza en situaciones de riesgo, aventura o desafío


















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