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Final apoteósico de Gómez Noya para ganar su tercer Mundial de Triatlon



Si España tiene un gran campeón ese es Javier Gómez Noya (Basilea, 1983). Apartado de la alta competición al inicio de su carrera por unos supuestos problemas cardiacos que desaconsejaban su participación en un deporte de tanta exigencia, el gallego conoce como pocos lo que es luchar con el corazón en la mano. Su ímpetu le llevó a recurrir hasta el extremo un diagnóstico médico, que una década más tarde ha quedado demostrado como totalmente inefectivo.
Volviendo al presente, Noya se plantaba esta tarde en el pontón de salida de 'The Serpentine', el gélido lago de Hyde Park. Jugaba en casa del enemigo, los temibles hermanos Brownlee, dominadores del circuito mundial los dos últimos años y con quienes compartió el podio de los Juegos Olímpicos de Londres hace trece meses. Poco que perder y mucho que ganar para un deportista que a estas alturas no tiene que demostrarle nada a nadie. No obstante, llevaba siete años consecutivos siendo uno de los tres mejores triatletas del mundo, con dos títulos , tres ya, en su haber.

Javi nadó cerca de la cabeza como de costumbre. Enfundado en su neopreno negro y con el número 3 en el gorro su misión era la de siempre: nadar a buen ritmo y marcar de cerca a los ingleses, que ávidos de gloria nunca dan tregua y bracean siempre al límite. Al límite y al son que suele marcar el eslovaco Richard Varga, campeón mundial de acuatlón y señor de las aguas en este deporte que son tres.
Siguiendo el guión habitual se formó un grupo cabecero con los mejores nadadores, en el que estaban los pecosos hermanos del condado de York junto a nuestro ilustre ferrolano y diez acompañantes más. En el corte acuático se quedaron los otros dos miembros de la TRIarmada: Mario Mola y Cesc Godoy (30º a la postre en meta). Su lucha por recortar distancias con el grupo líder fue encomiable y gracias al trabajo en pelotón lograron que tan solo 40 segundos les separasen del trió de titanes al inicio de la carrera a pie. Una carrera a pie donde Mola se sabe poderoso como pocos. Como probablemente tan solo los tres medallistas olímpicos del pasado verano.
Alistair K.O. Noya O.K.
Nada más poner pie a tierra, la cara de Alistair, el mayor de la familia y actual oro olímpico, reflejó un dolor inesperado, puesto que a lomos de su Boardman negra había buscado incluso el ataque en solitario en un par de ocasiones. Su dolor fue la esperanza de Gómez Noya, que tenía que ganar la prueba y esperar que Alistair fuera al menos tercero, para subirse a lo más alto de la clasificación mundial. Una ecuación con su propio hermano colándose por en medio y dejándole sin cetro parecía improbable, así que su desplome fue el primer paso hacia la gloria del mejor triatleta español de la historia.
Por detrás, Mola remontaba llevado por el viento y mediados los diez kilómetros de carrera a pie ya era tercero, dejando la emoción para el mano a mano final entre Jonathan, el pequeño de la saga y actual defensor del título, y Javi. A todo esto, y para darle más épica al asunto, un Alistair cojo se paraba a animar a su hermano cada que se cruzaban en la calzada divida por conos. Al final de la prueba reconoció que jamás se había retirado de una carrera y, desde luego, no iba a empezar hoy. Acabó el 52º.
El sprint final estaba servido y no dejó indiferente a nadie. A falta de 1.500 metros, la distancia que tantas glorias ha dado nuestro deporte, Gómez Noya alargó zancada pero la respuesta de Jonny fue inmediata. El turno del inglés llegó con la meta a 200 metros. Se puso por delante y sacó todo lo que llevaba en sus zapatillas. Por un efímero instante pareció que iba a poder con el gigante gallego, pero fue una vana ilusión. Los 50 metros finales que firmó Don Javier Gómez Noya para hacerse con la victoria fueron para el recuerdo. Como el cambio de ritmo de Cacho en la curva de Barcelona o como el gol de Iniesta en el minuto 116.
El himno de España sonó por partida doble en Hyde Park y dos de nuestros triatletas lucieron las siglas 'ESP' con orgullo en el podio. Tres letras que provocan respeto en el mundillo del 'tri' y que ya llevan cuatro Mundiales a sus espaldas: Ivan Raña estrenó las vitrinas en el año 2002 y Gómez Noya las ha seguido llenando en 2008, 2010 y 2013. Y a buen seguro que seguirá luchando para engrosar su palmarés. Porque no ser Príncipe de Asturias no le impide coronarse como uno de los reyes del deporte español.
Fuente: Marca
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